jueves, 25 de junio de 2015

 Rua, por Giulianne Martins.
 
Atrás de um objeto que o subordina, tem sempre um José das ruas, um José trabalhador. Um José do mercado, da raspadinha, um José do sorvete, do picolé... 

Também tem sempre uma Maria, uma do ponto de ônibus, outra que costura, a Maria da garapa e a que tá escondidinha no asilo e que se faz sorrir com um clique de arte.

Tantos Jośe pelas ruas, tantas Marias! E por serem tantos, são todos um só, em um só olhar.

É pena que ninguém os veja... estão sempre atrás de algo, de carrinho de picolé, de raspadinha, de um balcão do mercado, ou,  simplesmente atrás da vista grossa da sociedade que corre pelas ruas e não se contagia por  esses tantos!

Eis que, derepente, eles são o centro! O CENTRO! Estão todos emoldurados e eternizados. Todos. Todos os Zés e todas as Marias. Agora são eles o centro e não há olhar que os desvie ao vê-los.









A lo que vengo. 


El cuarto de siglo me compromete a mucho,
me compromete a seguir mis ideales y sueños,
me compromete a ser consecuente con mis actos e ideas.

Consecuente no en el sentido de atender a las hipocresías de la sociedad que corroe a la gente con carismas especiales, como yo, como tú (talvéz) y como tantos otros que sufren por ser personas de luz.

Capaz sea muy vanaglorioso de mi parte autotitularme como "una persona de luz", pero desde el fondo y más profundo de mi sinceridad yo me siento diferente.


Sería lindo poder construir un mundo menos ignorante, menos avaro y menos inconsecuente. Que las personas caminen  por las calles y se toquen con lo que sus ojos puedan ver, desde la alegría de los niños jugando en el parque, desde el colector de chatarras que empuja su carro solito sin explotar un cabalho o una mula, hasta la mirada llena de esperanzas de un mendigo que recibe unas monedas como limosna.

Nó solo mirar lo malo, sino lo bueno. Hay gente que reclama por andar en veredas llenas de baches, ignorando el paisaje lindo de un parque lleno de gente, desde los más pudientes hasta los más "indigentes".

No les parece lindo el chico que saluda a todo el mundo de forma cordial al pasar? O el señor del taxi que deja pasar a los niños respetando la faja peatonal?

No les parece lindo ver a las mujeres vendiendo remedios yuyos para el tereré del paraguayo? Las mismas que comparten sus conocimientos de manera humilde y desinteresada. Luchadoras incansables como mi abuela que se dedicó a esta humilde profesión por muchos años!

Podemos dejar nuestro cubículo y contagiarnos de las cosas simples y lindas de la vida!

Por ello estoy aqui, creyendo firmemente que puedo contagiar a los ojos de mucha gente del padecer de los míos: ver y no ignorar la realidad.

Contágiense de mi felicidad al ver gente luchadora que te dan certeza de que el mundo no está perdido, porque en medio de sus pesares, los pobres y luchadores SONRIEN el tiempo todo.

 Foto: Vendedora de remedios yuyos y tereré -Plaza uruguaya de Asunción Paraguay.
Foto: Indigenas paraguayos en situación de calle ocupando la Palza urugaya jugando a la pelota- Envidio la felicidad no avara de los niños!